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ACUPUNTURA CLÁSICA---ACUPUNTURA DEL SUPREMO POLO SUPERIOR---ACUPUNTURA UMBILICAL

«Ser el ombligo del mundo» o que nuestro universo «gire en torno a nuestro ombligo» pueden resonar con un eco meramente narcisista y peyorativo. Sin embargo, no podemos eludir que nuestro ombligo; «llombrígol, melic o guixa» en catalán; «sirrah (سرة)» en árabe; «nombril» en francés; «navel» en inglés; o «QosQo» en quechua cumplan según las antiguas tradiciones un papel fundamental: el de axis mundi: centro antropomórfico, y antropométrico a la vez que geocéntrico del universo.

 

Según la etimología, «ombligo» proviene del latín «umbilīcus» (diminutivo de umbo) y del griego «ómphalos». El término umbo se transmitió desde una voz indoeuropea ombh que sorprendentemente resuena a uno de los sonidos primordiales dentro de las tradiciones dharmánicas, y que simboliza el brahmán o universo entero: el Om . A su vez dieron lugar a nobh, de donde procede la palabra nabil en lengua germana y la inglesa navel. El término umbo (parte saliente en el centro de una superficie redonda) se usa en medicina para nombrar a una zona del oído interno ubicada entre el tímpano y el martillo, la parte invertida y central del tambor. Igualmente una pieza, normalmente hecha de metal y de forma similar en lo diferente, que la infantería hoplita en la antigua Grecia (en torno al siglo III a . C) colocaba en la parte central externa de los escudos, para defenderse y para abrirse paso ante el enemigo, tal y como hicieron posteriormente las legiones romanas mediante la espada o el gladio previo a entrar en las guerras Púnicas. Todas estas referencias extensiones del término umbo poseen un poderosísimo lenguaje simbólico, que unen y ubican en el centro de nuestro universo «ombligo» elementos como el «oído» y la «palabra» (gladio---del latín, aquello que hace vibrar el corazón).

Según la tradición cristiana, Caín fue el primer hombre en tener un ombligo, por haber nacido de una mujer, en cambio en la leyenda musulmana después de que Allah الله diese vida al primer humano, Shaitán شيطان (satán) se puso furioso y escupió sobre su abdomen. Para remediar esa agresión Allah cortó la piel contaminada dejando un pequeño agujero.

Roma se fundó sobre las bases sagradas del centro, siguiendo el ritual griego de iniciación de los misterios (ritos de lo secreto). Bajo las órdenes de Rómulo (771-717 a. C.), primero se cavó un hoyo circular arrojando en él, toda clase de ofrendas simbólicas y, por fin, cada acompañante del fundador cogió un puñado de tierra de su país o lugar de origen y los echaron dentro del hoyo. Este hoyo recibió el nombre de “mundos” en el sentido de “cosmos” y fue a su alrededor que Rómulo trazó en círculo los límites de la ciudad, futura capital del mundo antiguo.

En la cultura mesopotámica, el hombre fue creado en el “ombligo de la tierra”, un texto hebreo antiguo afirma que “el Muy Santo creó el mundo como un embrión” y otro texto añade que “al igual que el embrión crece a partir del ombligo, Dios ha empezado a crear al mundo por el ombligo y de allí se ha extendido en todas las direcciones”.

El monte Thabor, lugar bíblico situado en Palestina, lleva un nombre que se asemeja muy curiosamente a Tabbur, es decir, «ombligo» y el monte Gerizim, igualmente en Palestina, era conocido especialmente con el nombre de «ombligo de la tierra».

Entre los pilares o piedras más famosas que representaban el ombligo de la tierra está el «ómphalos», símbolo de Apolo, que se encontraba en el templo de dicho dios en Delfos, y en donde muchas veces éste era representado sobre la piedra.

La voz griega «omphalos» quiere decir «centro» o «punto medio». El origen del término «ónfalo» es mitológico y está relacionado con Zeus y con Delfos. Cuentan que Zeus, queriendo determinar el centro de la Tierra —plana y circular, en aquel entonces—, hizo que dos águilas volaran a la misma velocidad desde los extremos de uno de los diámetros del círculo, más tarde las águilas se encontraron en Delfos. Para señalar dicho «centro», se colocó en el templo de Apolo (en Delfos) una piedra de mármol blanco, a la que se llamó la piedra Ónfalo. Ese lugar quedó fijado como el centro del mundo griego.

Pausanias (Παυσανίας siglo II d. C) y Píndaro (Πίνδαρος siglo I a. C) hablan de ella ”como de color blanco” e indican que los habitantes de Delfos consideraban que estaba situada en el centro de la tierra, siendo así una representación del “centro cósmico”, entendido por tal el lugar de conjunción de los tres mundos: el de los vivos, los muertos y los dioses, o cielo, tierra, infierno.

Siguiendo con la mitología, se dice que a partir de esa piedra Ónfalo surgió una divinidad griega —adicional a las ya existentes— que se llamó Onfalia. Onfalia fue reina de Libia y se la asocia sentimentalmente con Hércules. El nombre femenino Onfalia se dice que significa «la mujer que tiene un hermoso ombligo». En Grecia se representaba a veces en forma de huevo y rodeado por una serpiente para perfecta representación del génesis: pilastra para ilustrar el factor masculino y activo, huevo para el femenino y pasivo y serpiente rodeando al huevo como figura del “lingam”, representación de los sexos integrados como poder generador del universo.

El arca en la que Noah (Noé) encerró los gérmenes de todo lo necesario para la repoblación de la Tierra, después del diluvio universal, el estado caótico de la mente humana, es símbolo, tanto en la naturaleza material como espiritual, del poder que hace que nada se pierda y todo pueda renacer, como indica Marguerite Mertens-Stienon. Ahora bien, en un plano más elevado es también emblema de la supervivencia y de la supremacía del espíritu respecto de la materia en el conflicto provocado por la oposición de las fuerzas naturales. Debido precisamente por su sentido de protección y guarda de todo germen de nueva vida: el «arca» simboliza la «matriz», y a su vez el «matrix», en donde se desenvuelven las semillas de la raza, y es ahí donde encontramos el camino lógico de relación matriz-ombligo y por lo tanto arca-ombligo. Como comprobación de éste ligazón del arca con el ombligo, Helena Blavatsky señala que en varias sociedades secretas de rito occidental el arca corresponde al sitio del ombligo y está colocada a la izquierda, o sea, el lado de la mujer, uno de cuyos símbolos es la columna izquierda –Bohaz בועזdel templo de Salomón- (Sol-Armón-Ra, hijo de Dios Sol: el Iniciado).

 

En Perú, la ciudad del Cusco, procede del quechua QosQo, que significa «ombligo», centro geocósmico. Así llamaron los Incas a esta ciudad, capital de su imperio y que geográficamente se ubicaba en el centro del país.

En Chile, la Isla de Pascua (RapaNui) es también llamada, por sus habitantes nativos, autóctono, la isla antes era conocida como Te pito o te henua, que significa «el ombligo de la Tierra» y Mata ki te rangi, «Ojos que miran al cielo». En las culturas precolombinas, al igual que en las asiáticas el ombligo o la ‘grasa’ en torno al ombligo eran símbolo de fertilidad y de prosperidad.

 

Los principales lugares sagrados de todas las culturas son llamados en general «ombligos del mundo». Así se dice del lugar donde está la Piedra Negra [Aerolito] de la Kaaba musulmana (Ka'bah: casa de Dios y eje físico del mundo musulman) الحجر الأسود al-Hayar-ul-Aswad (ubicada en la Mecca)traída por el Arcángel Gabriel y entregada a Abraham. De acuerdo a las creencias islámicas, descendió a la tierra más blanco que la leche, pero los pecados de los hijos de Adam (Adán) lo volvieron negro. Otro símbolo de la comunión entre el Cielo y la Tierra, lo transcendente y lo inmanente.

En el mundo antiguo chino, el centro zhongyang 中央, o la autoridad central ha cumplido un papel fundamental en la fundación y creación del núcleo civilizado y civilizador en la antigua China, pero se ha convertido a su vez en el axis mundi de su cosmología, y simultáneamente en la ubicación de sus centros rituales. Representado en el firmamento por la estrella polar Taiji 太極, en el Estado era encarnado por la figura del emperador, y en el cuerpo por el «ombligo» boyang 脬胦, tal y como aparece referenciado en la obra canónica médica: el Huangdi Neijing. 黃帝內經. Según Victoria Cirlot, la representación china que identifica el centro con “el no ser de la nada mística es el disco de jade Bi i, con un agujero central. Otra alusión abstracta al centro-ombligo”. En la tradición médica el cordón umbilical ha representado el primer mai o vena (canal o meridiano para aquellos que usen esta jerga) que nos une y que alimenta nuestra esfera pos-celestial desde la pre-celestial. Canal que representa la transmisión del linaje generacional, y del efluvio primigenio y creador.

El disco vehiculizador de la enseñanza de la medicina canónica en China es la tradición. La tradición es la unión en la transmisión. No es ni un sistema ni una doctrina; sólo el hilo de Ariana que permite a las verdades encaminarse hasta nosotros. La tradición nos transmite el mensaje de un pasado lejano, aquel de nuestro origen. Cierto, hemos olvidado ese tiempo primordial, ese tiempo divino; pero sin duda, nuestra memoria inconsciente, nuestra esfera pos-celestial nos ejercita a comunicarnos con una esfera pre-celestial y nos incita en la búsqueda de las Leyes del mundo que ella ha transmitido y que queremos reinterpretar según el lenguaje de nuestra época.

Este máster de acupuntura ofrece un viaje en el entramado universal y la operatividad de la acupuntura desde la idea de centralidad y desde el «ombligo». Abordamos la creación del tejido corporal y orgánico desde los fundamentos mismos de la cultura antigua, y develamos cómo sus teorías han sustentando la idea de centro cosmológico y espacio-temporal en torno a este ómfalo. Presentamos el diagnóstico umbilical, periumbilical y ventral, y la aplicación --podríamos añadir realmente asombrosa--- de la acupuntura clásica. Luego, en un nivel más avanzado, religamos los aspectos simbólicos y llevamos la enseñanza a desvelar las claves mistéricas de nuestro propio universo, y cómo encontrar estos referentes y reajustarlos en el universo creado de nuestros pacientes.

La tradición es aquello que une a todos los pueblos en todos los tiempos. Te invitamos a participar en el recorrido con nosotros y descubrir lo que antes sospechabas y no te atrevías a recibir.

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